Chía, ciudad de la luna

Chía, que es la misma Huitaca pero con este nombre cuando cumple las reglas iniciales de los cielos preparadas por Bochica por encargo celeste de Chiminigagua. Ya de diosa embriagada de ternura y de fe en los misterios de la oscuridad Chía es la más extraordinaria figura teológica, con los cuales los Muiscas enseñaron al mundo la hermosura divina de la noche del sol, plural unidad del universo que posee los extremosos defectos o virtudes de todos los seres finitos, que son todos a excepción de los dioses señores.
Chía prepara al poderoso Zipa de Bacatá para el mando supremo y bajo el techo de luz suave que acostumbra entregar a los mortales permite las enseñanzas del ayuno, la pureza inteligente de los
gobernantes, la abstinencia de pecado carnal, no tan estricto una vez llegado al mando cuando puede escoger además de la ilustre esposa preparada por similares costumbres, hasta doce tiguyes
expertas en los ritos de amor, de la música, del canto, de la danza y la prudencia.
Es una rara mezcla de pureza y pecado, de abstinencia y apremiado ejercicio de los goces eróticos, indicación de la sana defensa del acto creador de la especie y de la comprensible aceptación de la realidad, sistema alejado de las hipócritas declaraciones de castidad de una sociedad que no respeta ningún mandato de la escrita moral. Lo aparente, la doble faz desmoralizadora, no cabe en la cultura coordinada por la diosa Chía, que enseña cuándo deben ser las cosechas, los partos de los animales, la siembras, las noches de amor y las ceremonias auspiciadas por el alegre Baco de los Chibchas.
Chía es la diosa de la doncella enamorada y del joven flechado por los dardos del cupido silvestre, quien en hermosa declaración de amor deja la mejor de sus mantas a la puerta de la amada. La
resuelta enamorada debe cogerla según sea la intención de sus carnes colocando con unción una totuma con el vino que debe encender la pasión. Tomando el vino y concertada la primera cita,
ante Chía celebrase la unión de los cuerpos en esta ocasión convertida en Huitaca Zalamera para la felicidad mundana de los sexos (Pedro Cadena Copete).

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